Nuevo tema:


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Me dijo, no me gusta como vistes.

*Contenido:Libre

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*Fechas: A la derecha del blog

*[La historia será corta (como siempre ha sido la intención de este blog).]*
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14 de mayo de 2012


Un miércoles por la mañana, ella decidió llamarle, así sería más factible que fijarán una fecha para su rencuentro… ¿amistoso o vengativo?

Le mentiría, obviamente, ¿qué podría esperarse de ella?

Todo lo quería resolver complicándolo. Si tenía que hacer un trabajo, prefería exprimir los días y las horas, y al final, arribar al cubículo del profesor para, quejumbrosamente, exponerle las razones por las que debía darle una segunda, tercera, cuarta, quinta (etc.) oportunidad.

Si había tenido algún descontento con su marido, ¿para qué mencionar lo que pasó?, mejor callarse y esperar a que él lo adivine. Sí, así era ella.

En este caso, su amigo, quizá su mejor amigo: el único hombre a quien le pedía dinero cuando el otro amigo no contesta, o cuando la abuela, la mamá, los hermanos, tampoco. Podría decirse que lo que había entre ambos era amistad, pues gozaban contarse mutuamente acerca de sus jornadas.

Esta vez lo retaría, le exigiría una respuesta, lo pondría en un punto sin retorno.

Le diría que el próximo sábado se marcharía hacia Alemania, específicamente a Jena… ¿por qué? Las razones sobran, solamente lo hacía por practicidad, necesitaba poseer esa respuesta.

Necesitaba saber si sus sospechas eran ciertas, si todo lo que se había imaginado su autocalificada mente neurótica o esquizoide le había proyectado detrás de sus pupilas.

¡¿Qué sabe ella de neurosis, y qué se yo de respuestas?!

Ese mismo miércoles por la mañana, en mi cama, lo divisé entre sonrisas. Entre varios sujetos de los que ahora no logro recordar sus nombres o sus caras. Fue un sueño. Íbamos vestidos de negro… para variar. Íbamos hacia nosotros de un modo que en la vida real sería extrañamente alegre, ya que ahora no soportamos estar en la misma habitación.

Allí, nos caminamos, nos miramos, nos sonreímos, y creo que nos besamos. Fueron quizá cuatro horas de sueño las que compusieron 23 segundos de un simple abrazo. La calavera en la pañoleta que recogía su larga cabellera me dio la bienvenida.