me desperté temprano como siempre... mi reloj interno no ha cambiado entre semana n.n
no escuché ruido, de seguro mi mamá estaba dormidita todavía, cómo despertarla con la estrenduosa licuadora para hacerme un licuadito de plátano, avena y chocolate. mejor ni comí, luego comeré con ella.
me vestí, me lavé, y en silencio me salí de la casa con mi grande moila. hasta mi novio se queja de ella. siempre salgo con ella, empaco lo necesario por si vuelvo a huir.
tomé mi rumbo habitual hacia el colegio. me encantan las calles de la tres con el sol bañándolas a las nueve de la mañana. tan fresco, tan solas para poder caminar a gusto, en estos últimos días de clase.
llegué a mi colegio, me encontré con las bancas vacías. fui a hacer mi escala en el baño y me topé con una compañera de dos mil ocho.
- hola!! qué tal?
no me saludó y siguió su camino al baño. lo que pensé fue que no me vio, o que tenía muchas ganas de miar jeje. caminé a las escaleras por las que subí estos últimos cinco años.
ya sentada, mirando hacia el portón, vi llegar a mi primera amiga de la universidad.
- hola!!!
- hola... si?
-¿cómo has estado?
-bien... ¿te conozco de algún lado?
- jajaja
- no, en serio, discúlpame de verás, es que no me acuerdo de ti.
- O.O Haru, ¿estas bien? ¿qué tienes?
- sí estoy bien, de verdad, no me acuerdo de ti.
De repente empecé a preocuparme horriblemente. Algo le pasó a Haru, algo espantoso, ya no me recordaba. Pensé que se habría golpeado la cabeza, lo que usualmente piensa una después de haber visto películas donde se trata la amnesia. La observé, le tomé su cabeza para revisarla y me empujó.
- Oye no, espera.
- No Haru, tranquila, creo que te caíste o te pegaste. ¿Tomaste algo?
- ¡Déjame!
Corrió alejándose de mí. Comencé a sentirme muy mal. Mi amiga no me recordaba. Quizá estaría enojada conmigo... no quise perseguirla, no quise seguir molestándola.
Luego llegó mi ex y la saludé. Ella solamente me vio y bajó la cabeza. Pinche vieja, voluble hasta el final. No me preocupa si no me saluda.
Busqué mi cel para mandarle un mensaje a mi novio. Pasaban los minutos y nada me respondía. ¿También estará enojado? Caray...
Mientras lo esperaba llegaban sus amigos, a quienes saludé, y tampoco me veían. ¿Qué pedo? ¿Qué hice? Otros compañeros tampoco me saludaban. Mi excompañera de compu, pasó sin verme para subir las escaleras. Me sentí más mal y decidí largarme de ese lugar.
Llegué al café para respirar. Encendí mi cigarrillo y le mandé mensaje a mi amiga Maddie, para avisarle que me sentía rara y que la esperaba ahí. Igualmente, pasaron los minutos y nada. Llegaron otras amigas, bueno, una me sigue hablando bien y la otra decidió exiliarse de mi vida. Por eso justifiqué su indiferencia.
Maddie no más no llegaba... pagué la cuenta y me largué también de ahí.
¿Y ahora qué hago? Pensaba y pensaba...
Caminando sin rumbo fijo, me encontré con Haru otra vez. Al verme comenzó a caminar rápido con su novio.
- ¡Haru, espera, quiero hablarte!
- Vámonos Isidro por favor.
- Oye, deja en paz a Haru.
- Isidro, es que no sé que pasa con Haru. Dice que no me recuerda. Dime, ¿qué tiene?
- No tiene nada, tú eres la que nos está molestando.
- Pero, ¿qué les hice?
- ¡No te conocemos!
Sentí unas ganas enormes de chillar. Me dolía el estómago. Tenía años que no me aplicaban la ley del hielo. ¿Qué clase de juego es este a estas alturas? Ellos nunca habían hecho esas tonterías... entonces les seguí el juego.
- No mamen, a ver... soy Blanca, entramos juntas a filos. Tú eres Harumi y tú Isidro su novio- ¿para qué entrar en detalles sobre su relación conflictiva?, ¡¡¡claro que podía demostrar que efectivamente sí los conocía!!!
- ¿Eres Blanca? pues no te conozco, no recuerdo si entraste conmigo o no. Ya han pasado muchos años. ¿Cuándo saliste?
-Blanca, pasa por favor, veo que sí escribiste lo que te pidió. Blanca... Blanca levántate... Deja de escribir lo que te estoy diciendo. Anda pasa, el Dr. Rachid te está esperando.


