Clementina Casas nunca había vivido la Semana Santa de forma santa. Cuando era niña nunca le interesó, quizá le llamaba la atención lo que respecta a la última semana de vida de Jesucristo pero era de esas que se aburría con el sermón del cura. Ahora tenía 27 años, vivía en Madrid, no tenía novio y estaba haciendo una maestría en Periodismo.
Era bella...tenía carne de donde agarrarla y un abudante cabello rojo tinturado...aunque se le veía bien. Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurreción la fiesta no paraba. Clementina se conocía todas las discotecas de la capital española.
Un miércoles santo por la mañana despertó junto a un tipo del cual sólo conocía su nombre, lo había conocido la noche anterior en 'Amapola' su discoteca favorita. Su mañanero acompañante se llamaba Daniel...sólo recordaba unos cuantos besos furtivos la noche anterior y una apasionada noche de sexo...hacía unas horas. Ella vivía en un bonito loft...preparó desayuno, no sentía resaca, ella dice que su cuerpo "está inmune al trago", sólo deseaba que el hombre con el que había pasado la noche se largara ya...Daniel no se quería ir porque quería otra ronda de todo...y ella inteligentemente fingió que quería eso, que quería más, que quería mucho...que quería matrimonio...que quería hijos y el tipo se fue...
De mente...
Hace 2 semanas


